ANTROPOLOGÍAS Y RESISTENCIAS. Nuevas formas de participación estudiantil. Patricia Legarreta.

ANTROPOLOGÍAS Y RESISTENCIAS
Nuevas formas de participación estudiantil
Patricia Legarreta

Este trabajo deriva de una reflexión en torno a tres ejes: a) la situación y perspectivas de los estudiantes y egresados de antropología en América Latina, b) la participación de los estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario y las emergentes revistas de estudiantes a la largo del continente. Voy a desarrollar, a lo largo de este texto, el modo en que la resistencia frente a los discursos hegemónicos comienza a tomar nuevos perfiles, o tal vez vislumbra un nuevo modo de participación en el desarrollo de la sociedad por parte de estudiantes universitarios. Es decir, una participación en los espacios académicos para transformar la mirada de los antropólogos.

Durante el I Congreso Latinoamericano de Antropología, que se llevó a cabo en la ciudad de Rosario, quedó clara la amplia participación por parte de los estudiantes de antropología: la voluntad, el compromiso y el esfuerzo manifiestos fueron clave para que se materializara este primer encuentro. Mi percepción fue que se notó más el entusiasmo y la presencia de los estudiantes que de profesores y autoridades, sobre todo en la parte organizativa y con una nula retribución. Tal vez porque yo misma soy joven, tal vez porque evidentemente hay una separación entre antropólogos formados y con trayectoria, y los que estamos en proceso de formación. Tal vez porque las decisiones, como en todos los ámbitos de la vida, deciden tomarlas quienes tienen poder. A pesar de ello, las negociaciones logradas por los estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario, como la reducción de la tarifa de inscripción para estudiantes y el espacio de Encuentro Estudiantil, fueron aplaudidas por sus colegas de toda la región.

Esta brecha que se vuelve cada vez más grande, una vez más como en todos los ámbitos de la vida, pero en este caso entre jóvenes antropólogos y profesores-investigadores me lleva al siguiente punto: la situación y perspectivas para estudiantes y egresados de antropología en la región Latinoamericana.

Mi postura es que recibimos una formación académica que pretende convertirnos en investigadores y/o docentes ante una situación que es común para América Latina, en que las plazas en universidades e institutos son escasas o nulas y el panorama para el futuro es que se van a ir cerrando los pocos espacios que quedan. Esto nos convierte inmediatamente en potenciales desempleados o, en el mejor de los casos, nos promete empleos temporales en proyectos de investigación, organizaciones no gubernamentales, instituciones de gobierno, empresas, etc. Con todas las consecuencias negativas que acompañan esta situación quiero rescatar dos aspectos positivos.

Por un lado, nos obliga a una sensibilización respecto de la pobreza y el desempleo, no solamente como aspectos observables sino que además los vivimos como experiencias propias. Por otro lado, y consecuente con lo anterior, fomenta en nosotros a la vez una necesidad y un deseo de intervenir en la sociedad. Es decir, que está en nuestras manos la posibilidad de volver a poner en la mesa de discusión la importancia de la antropología aplicada.

O sea que estamos obligados a buscar trabajo en campos ajenos a la investigación pero también tenemos el potencial de apropiarnos de esto y dirigirlo hacia donde nosotros deseamos llevar esta forma de hacer antropología o de ser antropólogos. En concreto: el mercado nos impone sus necesidades globales, deslocalizadas, flexibles… y nosotros tenemos la posibilidad, el reto y la responsabilidad de apropiarnos, demandar y proponer formas alternativas, modos de redirigir la imposición salvaje del discurso y las prácticas hegemónicas.

Para aclarar esto, voy a ejemplificar con las revistas estudiantiles como una intención de participación diferente. En este caso, lo hegemónico contra lo que nos oponemos es la institución antropológica: las maneras de hacer investigación de quienes nos forman y la institución misma (cada una de nuestras universidades). Suena fuerte, pero no pretende esto ser grilla caprichosa, por eso voy a matizar.

Existe un desencanto manifiesto de profesores e investigadores que se traduce en la desconfianza respecto a la continuidad y la calidad de todas nuestras revistas emergentes. Han expresado abiertamente que temen que se conviertan en panfletos políticos, también han dicho públicamente que no creen en la continuidad de las revistas.

En este sentido, Bricolage tiene algo que decir. Es una revista que tiene dos años de existencia, de publicación trimestral y ha logrado que estos prejuicios desaparezcan. Esta situación de falta de confianza y credibilidad por parte de quienes nos forman nos sitúa frete al reto de generar espacios que rompan con la generación anterior, en una visión constructiva. En México, sucede que la mayoría de los que ahora son profesores-investigadores, participaron en movimientos sociales en el pasado y ahora se dedican a coleccionar puntos para recibir apoyos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. De manera que, se la pasan preocupados por publicar y entregar informes de investigación para no perder sus plazas, perdiendo así la dimensión de los otros aspectos de la vida.

Entonces, tener revistas de estudiantes, claramente emergentes, es una forma de establecer la ruptura de manera positiva, constructiva y no violenta (aunque para algunos pueda parecer violento).

Bricolaje: primeros pasos

Hace tres años, Rocío Gil, José Luis Lezama y Manuel Loria comenzaron a elaborar un proyecto que presentaron a las autoridades de la universidad. Se logró gestionar el financiamiento y la impresión de la revista. Se creía que se iba a imprimir una sola vez, que no iba a tener éxito y que los demás estudiantes no se iban a apropiar del proyecto. Pero decidieron apoyar a este grupo que salió con la idea.

Salió el primer número, con mucho éxito, que se traduce en la expresión de la necesidad de espacios para estudiantes. Otra vez, muchos dijeron que le daban un año de vida como máximo. Ese primer año fue difícil, con baja participación de los estudiantes, con dificultades para conseguir artículos. Pero poco a poco iba creciendo.

Después de cumplido el año, entraron nuevos estudiantes a la universidad y muchos de ellos decidieronparticipar. De un Consejo Editorial inicial de tres personas, pasó a uno de alrededor de 20 estudiantes. Ahora tienen reuniones semanales, se dividen las tareas, los artículos llegan solos…

Uno de los obstáculos más difíciles ha sido la difusión: sacar todas las revistas de la universidad. Los primeros tirajes eran de 1000 ejemplares, ahora se imprimen 500 revistas. Pero ya hay varios números agotados. La tarea de difusión es difícil porque implica salir y vender un producto. Y una vez que se da a conocer ya se vende solo. Cada vez que alguien sale, se lleva la revista que es una forma de contacto entre estudiantes. Además, hay una página en Internet donde están digitalizadas las revistas.

¿Qué se publica en Bricolaje?

Se publican trabajos que hacen los alumnos durante la carrera, se mandan al consejo editorial, formado por estudiantes y profesores. Los profesores fungen como asesores, no son los que deciden lo que se publica o no. Se publican también artículos sobre tesis, resultados de investigación de alumnos de la carrera, de otras carreras y otras universidades, siempre que estén relacionados con la antropología. También hay estudiantes de posgrado que ahora quieren publicar en la revista. Y en algunos números se invita a algún profesor a publicar un inédito. Hay una sección de antropología visual, una de taducciones y forum, que es un espacio de opiniones.

Bricolage: situación y perspectiva

En estos dos años de trayectoria Bricolage ha logado superar muchos obstáculos y se ha encontrado también con nuevas dificultades y retos. El principal logro de la revista ha sido que se sigue imprimiendo, que los profesores ahora creen en el proyecto y es un ejemplo de participación juvenil alternativa para otras instituciones.

Otro logro ha sido la posibilidad de generar un vínculo. Es importante leernos entre estudiantes, tanto dentro de la universidad como sacar los trabajos hacia fuera. El hecho de una impresión facilita este proceso y lo fomenta. Además, la página de Internet permite el acceso gratuito a esta publicación. Cada número se va subiendo a la página unos 6 meses después de su publicación.

El enorme logro del relevo generacional y la apropiación por parte de los estudiantes posteriores a los fundadores es algo que debe resaltarse. Esto quiere decir que la revista ya existe en sí misma. Es una revista diversa, que permite la publicación de nuevos temas de investigación. Las revistas científicas tienden a publicar solamente los temas tradicionales de la antropología o los temas el boga. Aquí, existe un espacio que permite explorar nuevos espacios investigativos.

Otro punto importante, y que tuvo mucho peso durante la gestión es que se trata de un beneficio concreto para la universidad porque plasma la calidad de los estudiantes, la capacidad organizativa y funge como difusión para los aspirantes a la carrera. Y, concretamente, estamos generando conocimiento.

Bricolage tiene un reto principal. Creo que uno, el que desde mi perspectiva aún no se ha logrado, es confrontar o cuestionar las posturas teóricas, visiones de mundo, perspectivas respecto de la generación anterior. Solamente algunos casos aislados que se pueden encontrar en la revista se atreven a hacer algo diferente.

Este es, desde mi perspectiva, el reto de todos los que asumimos la antropología…

¿Hacia dónde llevamos la antropología?

Tenemos todo un reto como gremio antropológico joven, de redefinir el destino de la antropología, discutir los nuevos espacios laborales y de intervención en el desarrollo de nuestra región.

Tenemos, también, el reto y el potencial de generar una red a través de estas revistas que surgen y a través de Internet, para romper con la tradición de no leernos entre latinos. El ejemplo más claro, es que habiendo trabajos de enorme calidad académica en América Latina (se nota en las ponencias de este congreso y otros y debe resaltarse en especial las ponencias de estudiantes y antropólogos jóvenes) se están citando autores europeos y gringos. Esto está directamente relacionado con la industria editorial hegemónica. En este sentido, nuestras revistas constituyen una alternativa y la posibilidad de fortalecer el vínculo latinoamericano.

Todo lo que expuse antes, es para expresar que existe un potencial y un ejercicio efectivo como actores dentro del campo de la antropología. Muestra clara es la importantísima y muy notoria participación de los estudiantes de la Universidad de Rosario como sujetos clave en la organización, también en la asistencia como ponentes y asistentes jóvenes. Con esto, con las revistas que surgen, con otros ejemplos que alguien pueda presentar me quedo para afirmar que existe una nueva forma de participación, que debe ser aprovechada para generar una resistencia real frente al discurso hegemónico que adoptan quienes nos forman. La posibilidad de transformar la antropología en otra cosa permitirá también generar una antropología que participe en los procesos de desarrollo y las decisiones que se toman en otros ámbitos de la sociedad.

 

 

 

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One comment

  1. Reblogged this on Deagoteras and commented:
    Muy bien articulo refleja la relaidad de los antropologos en muchos lugares de latinoamerica y también sobre los esfuerzos por generar espacios propiso de reflexión autonomos, autogestionadosque aportan nuevas miradas y perspectiva sobre la realidad y el mundo que nos toca vivir.

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